Mostrando entradas con la etiqueta Manuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuales. Mostrar todas las entradas

Por qué invertir en Bolsa

La Bolsa tiene una seguridad , rentabilidad , liquidez y flexibilidad muy superiores a cualquier otro tipo de activo como los inmuebles o el arte.

Diversificación de activos: Es evidente que para comprar 5 pisos hace falta un patrimonio muy elevado, y sin embargo un patrimonio bajo puede invertir en 10 empresas distintas con unos costes (tanto en tiempo como en dinero) mucho más bajos y una diversificación mucho mejor. Al invertir en inmuebles en otro país u otro continente el patrimonio mínimo y los costes (tiempo y dinero) de gestión y mantenimiento se disparan, mientras que al invertir en bolsas extranjeras los costes son muy similares a los de la española y en cualquier caso están al alcance de cualquier inversor, por muy bajo que sea su patrimonio.

Diversificación temporal: Es imposible para un patrimonio bajo que invierta en inmuebles. Los pisos se compran de una vez (aunque luego se tarde décadas en pagarlos). Sin embargo, se puede invertir en una empresa concreta haciendo varias compras pequeñas a lo largo de meses o años, evitando el riesgo de una gran bajada poco tiempo despues de que hayamos realizado toda la inversión de una sola vez.

Liquidez: En caso de necesitar dinero debido a algún suceso inesperado no hay comparación posible entre la inversión en Bolsa (la venta de unas acciones tarda aproximadamente 5 segundos) y los inmuebles. Evidentemente, si coincide con un mal momento de mercado el precio de venta de las acciones será inferior al que se obtendría en un momento favorable, pero cuando se intenta vender un inmueble en un mal momento de mercado lo más probable es que, simplemente, no pueda venderse, con lo cuál el problema deberá solucionarse vendiendo otros activos (Bolsa o renta fija), pidiendo un crédito, etc. Por otra parte, por las acciones sólidas se puede obtener un crédito igual que por un inmueble se puede obtener una hipoteca. Exactamente igual que sucede en la compra, los pisos se venden enteros o no se venden y las acciones se pueden vender en la cantidad exacta que se necesite, conservando el resto.

Transparencia: En internet hay multitud de sitios web que ofrecen información gratis de la cotización y los dividendos de cualquier empresa de los últimos años, incluso décadas. Cualquiera puede acceder a esta información y saber realmente lo que ha pasado con la empresa X en el pasado. No hay nada remotamente parecido a la hora de invertir en inmuebles. Las cifras de compras, ventas, alquileres, etc. que se oyen a diario en cualquier sitio son simples rumores, y no hay posibilidad de confirmarlos en ningún registro público, gratuito e informatizado de operaciones realmente cerradas. Gracias a esta transparencia, en todo momento podemos saber el precio al que realmente podríamos vender nuestras acciones en caso de querer hacerlo, algo totalmente imposible de saber en el caso de un inmueble.

Rentabilidad: A largo plazo (y a grosso modo) la revalorización de la Bolsa depende fundamentalmente del crecimiento de los beneficios de las empresas y de los dividendos que repartan y el precio de los pisos está relacionado con el crecimiento de los sueldos. El crecimiento de los beneficios y dividendos de las empresas sólidas a largo plazo es superior al de los sueldos. Además los gastos de mantenimiento de una cartera de acciones son muy reducidos y los inmuebles necesitan “dinero nuevo” constantemente (gastos de comunidad, derramas, seguros, IBI, reparaciones, actualizaciones, ...). A pesar de que estos gastos habitualmente se ignoran tienen una importancia decisiva en el cálculo de la rentabilidad final y en el de la renta disponible que podemos obtener (en los períodos en que un inmueble no está alquilado hay que seguir haciendo frente a dichos gastos, obteniendo el dinero de una fuente distinta al propio inmueble).

Seguridad en el cobro de una renta: No hay que hacer nada para cobrar los dividendos. Simplemente por tener las acciones depositadas en cualquier banco, sociedad o agencia de valores el importe de los dividendos es ingresado automáticamente en nuestra cuenta corriente. Hay muchas empresas sólidas y bien gestionadas que no han dejado de pagar dividendo ni un sólo año desde hace muchas décadas, incluso siglos. Cuando se desea alquilar un piso hay muchos problemas potenciales. Que alguien se meta en tu casa a vivir no quiere decir que esté dispuesto, o pueda, pagar el alquiler al que se comprometió. Además, es casi imposible tener alquilado un inmueble de forma ininterrumpida durante décadas. En la gran mayoría de los casos el inmueble se quedará vacío antes o despues, y no sólo pasarán varios meses, o años, sin encontrar un nuevo inquilino, sino que muy probablemente habrá que realizar obras y reparaciones en el inmueble para arreglar los deperfectos causados por el último inquilino antes de poder alquilárselo al siguiente.

Dónde invertir en el 2011: las economías emergentes

Con las grandes dudas que penden sobre las grandes economías (incluyendo, claro, la española), en donde la recuperación de los equilibrios macroeconómicos no han llegado aparejados de un aumento del consumo, ni una recuperación del empleo, y con una nueva crisis inmobiliaria a la puerta, las apuestas para colocar el dinero en este 2011 apuntan a mirar hacia los mercados emergentes.

China, India y Brasil son los nombres que hacen salivar a los expertos en divisas, FOREX e instrumentos referenciados a los mercados emergentes. Mientras la incertidumbre es el signo de Europa, India crecerá un 8% en el 2011, Brasil, un 4,5%, y China (a pesar de su ralentización).

En ese contexto, el movimiento más seguro del año apunta al mercado de divisas (un dólar que se fortalece debido al respaldo de las importaciones indias, un yen que puede dar sorpresas amargas o dulces según el signo)a través de las FOREX, y apostar por las empresas con empresas españolas con fuertes vínculos con esas naciones emergentes (Santander y BBVA en Brasil y Latinoamérica; Mondragón MCC e Inditex en China; Ficosa Internacional y Grupo Guascor en la India).

Allende las fronteras, sin duda.

Inversión sectorial

En este caso el inversor invierte en un sector en su conjunto, bien a través de un fondo de inversión, un ETF o comprando una cartera de acciones de todas las empresas del sector, o al menos las más representativas, según el caso.

Para ello debe analizarse el sector en su conjunto, tratando las principales variables que afecten al comportamiento de ese sector si se utiliza el análisis fundamental o analizando los gráficos en caso de utilizar el análisis técnico o las velas japonesas. Siempre es posible y deseable combinar todas estas herramientas.

Si se utiliza el análisis técnico o las velas japonesas el estudio consiste en analizar los gráficos correspondientes al índice sectorial en cuestión igual que se haría con el gráfico de una empresa, una materia prima, etc.

Desde el punto de vista fundamental el objetivo es determinar si la actividad de ese sector va a tener una buena evolución en el futuro o no analizando el conjunto del sector, no las empresas que lo componen de forma individual.

Por ejemplo, si se trata del sector petrolífero se estudia la capacidad de extracción actual y presente en el mundo, las expectativas de consumo de petróleo en el futuro, la capacidad instalada de las refinerías (si hay excesiva capacidad o no, los costes de aumentarla, etc.), los márgenes de refino, etc.

En el sector de la construcción se estudiaría la evolución de la producción de cemento, los planes de infraestructuras del país, las necesidades de viviendas, oficinas, autopistas, etc.

Despues de estos estudios se extrae la conclusión de que los próximos años van a ser buenos para el sector petrolero, el constructor, eléctrico, asegurador, etc. pero el inversor no quiere invertir solamente en una empresa o unas pocas porque no sabe cuál de todas las empresas del sector va a obtener más beneficios de esa situación. Por eso se compran todas las empresas del sector, o una buena representación de ellas, a través de un fondo, ETF o cartera de acciones.

En esta de forma de invertir hay una gran concentración de riesgos porque si el análisis es erróneo y el sector se comporta mal en el futuro lo más probable es que todas las acciones que componen el fondo, índice o cartera tengan un mal comportamiento.

Empresas en reestructuración

Consiste en invertir en empresas que atraviesan por malos momentos debido a la mala marcha del negocio, pleitos, catástrofes naturales, etc. En estas situaciones el balance y la cuenta de resultados están muy deteriorados, por lo que la cotización llega a niveles muy bajos. En muchas ocasiones la empresa corre un riesgo alto de desaparecer.

El análisis técnico, las velas japonesas y el análisis fundamental no sólo no son excluyentes sino que es preferible combinarlos, especialmente en este tipo de situaciones porque en estas circunstancias es habitual que muchos inversores toman decisiones irracionales, tanto al alza, provocando fuertes rebotes en empresas que están prácticamente abocadas a la desaparición, como a la baja, vendiendo a cualquier precio las acciones de empresas que tienen problemas pero es muy improbable que lleguen a desaparecer.

Es imprescindible seguir muy de cerca las soluciones adoptadas para reflotar la empresa, ya que en ocasiones se da entrada a nuevos socios que aportan capital pero a cambio de diluir la participación de los antigüos accionistas en la empresa. Puede darse el caso de que ese nuevo capital reflote la empresa y esta vuelva a obtener beneficios pero sin embargo el valor de las antigüas acciones quede reducido en mayor o menor medida, llegando incluso a cero.

En la inversión de valor se compran empresas cuyo valor es muy superior a su cotización y se espera a que el mercado reconozca ese valor. En las empresas en reestructuración es diferente; se compra algo que está muy mal pero que, en opinión de los inversores que compran esas acciones, tiene posibilidades de incrementar su valor mediante transformaciones en sus activos, planes de actuación especiales, cambio radical de la actividad de la empresa, etc. En realidad las reestructuraciones son un caso específico, bastante más arriesgado de lo habitual, de la inversión de valor.

En caso de que la inversión resulte un éxito las revalorizaciones suelen ser mucho mayores que la media del mercado, y las posiciones normalmente se mantienen durante años, ya que a una empresa no se le “da la vuelta” en dos días.

En muchas ocasiones la cotización de estas empresas puede evolucionar de forma muy distinta al conjunto del mercado, pudiendo tener grandes revalorizaciones mientras el mercado cae si los planes de la empresa tienen éxito o fuertes caídas mientras el mercado se revaloriza de forma importante si la empresa no consigue salir de su crítica situación.

Los ejemplos son infinitos pero por citar unos pocos; una empresa de fabricación de volantes que se reconvierte en fabricante de neveras, una industria que se reconvierte en inmobiliaria aprovechando los terrenos de sus fábricas, etc. NOKIA, por ejemplo, empezó siendo una papelera en 1865 y ha tranformado su negocio en varias ocasiones hasta la actualidad.

Este tipo de inversiones tienen un riesgo muy alto.

Empresas cíclicas

Los valores cíclicos no son una buena opción para la inversión a largo plazo (entendida como ”comprar y mantener”) porque su historial de beneficios está lleno de grandes subidas y bajadas. Es relativamente normal que una empresa cíclica gane la misma cantidad de dinero en la actualidad que hace 10 ó 20 años, tan normal como que de un año para otro multiplique sus beneficios por 4 para despues perder dinero dos años más tarde. Debido a esto sus dividendos, en general, sufren los mismos altibajos que los beneficios.

En los malos momentos las cotizaciones sufren auténticos desplomes. Sin embargo durante la parte buena del ciclo sus cotizaciones suben mucho más que las de las empresas sólidas. Cuando se invierte en empresas cíclicas el objetivo es acercarse lo máximo posible a comprar en la parte baja del ciclo y vender en la parte alta. Para ello hay que conocer muy bien el sector al que pertenece la empresa desde el punto de vista fundamental y/o utilizar el análisis técnico y las velas japonesas.

Por muy bien que se dominen cualquiera de estas técnicas siempre hay que preveer que podamos estar equivocados, por lo que es necesario establecer una estrategia para salir en caso de que las cosas no marchen como esperamos. Si se entró por los fundamentales de la empresa podría salirse cuando dichos fundamentales se deterioren gravemente, o más allá de lo que habíamos previsto. Si se entró por análisis técnico debe establecerse un stop-loss basado en la cotización. Los sectores cíclicos más típicos son aerolíneas, fabricantes de automóviles, acereras, papeleras, y empresas relacionadas con las materias primas en general.

Comprar mercado

El inversor no analiza empresas de forma individual sino países o continentes enteros.

Si utiliza el análisis técnico o las velas japonesas la única diferencia es que estudiará el gráfico de un índice en lugar del de una empresa.

Si utiliza el análisis fundamental no estudiará los balances y cuentas de resultados de las empresas sino la macroeconomía.

Como en cualquier otro tipo de inversión es preferible combinar todas estas herramientas.

La principal ventaja es que se evita el riesgo de tener una pérdida importante por haber invertido en empresas que quiebren o tengan un comportamiento especialmente malo.

La desventaja es que se renuncia a invertir preferentemente en empresas que se comporten mejor que la media.

Al invertir en un índice bursátil realmente se está invirtiendo en todas las empresas que componen dicho índice, las buenas y las malas. La diversificación que da el índice hace que el comportamiento de las malas no perjudique seriamente a la cartera a cambio de renunciar a tener una rentabilidad superior a la del mercado en caso de haber formado una cartera con algunas de las mejores empresas de dicho índice.

La principal razón para utilizar este estilo de inversión es reducir el riesgo a la vez que se obtiene una rentabilidad similar (normalmente algo inferior por las comisiones de los fondos de inversión o los ETF's) a la media del mercado.

Momemtum

En este estilo de inversión se compran los valores más de moda , los que suben más rapidamente en cada momento. Para ello se utiliza el análisis técnico, las velas japonesas, el seguimiento de los flujos de dinero, etc. Los fundamentales de la empresa, dividendos, balances, etc. no son útiles en este caso. Aunque las posiciones pueden mantenerse durante semanas o meses hay que hacer un seguimiento constante de la cotización, ya que es imprescindible entrar y salir con mucha rapidez. Está más cerca del trading que de la inversión.

Un ejemplo reciente podrían ser las empresas tecnológicas a finales de los 90. En aquella burbuja se pudieron obtener rentabilidades espectaculares durante la subida (y tambien durante la bajada utilizando posiciones cortas).

En una burbuja de este tipo se podrían diferenciar dos actitudes encontradas.

Por una lado están aquellos inversores que detectan la burbuja y no entran en ese mercado, permaneciendo en renta fija o invirtiendo en empresas de otros sectores que no se ven afectadas por la burbuja

Por otro lado están los inversores que deciden entrar en la burbuja, la mayoría de ellos de forma inconsciente. En estos casos, los que no saben que en el mercado se está produciendo una burbuja, las posibilidades de perder grandes cantidades de dinero son altísimas. Pero el caso que nos interesa para ilustrar este estilo de inversión (Momentum) son los inversores que sí saben que se están metiendo en una burbuja y lo hacen conscientemente buscando altísimas rentabilidades. Este grupo de inversores, muy reducido en comparación con el conjunto de inversores que forman la burbuja, tiene un trabajo extremadamente difícil para conseguir ganar dinero y retenerlo una vez que pase la burbuja. La gran dificultad está en saber salir a tiempo, antes de que estalle la burbuja y los beneficios que se habían obtenido desaparezcan.

El caso de las burbujas es un ejemplo extremo de este estilo de inversión. Este estilo de inversión no consiste solamente en invertir en burbujas pero es un caso bastante ilustrativo. Normalmente en el mercado siempre hay unas empresas o sectores que tendrán un mejor comportamiento que los demás en el futuro cercano, y eso es lo que intenta detectar esta forma de invertir. La dificultad no está sólo en detectar esos valores o sectores, que de por sí es algo muy difícil, sino tambien, como ya se ha comentado, en saber salir a tiempo y con rapidez, ya que en estas situaciones las ganacias potenciales pueden desaparecer con mucha rapidez.

Obtención de rentas

El objetivo principal del inversor es la obtención de una renta estable que aumente a ritmos superiores a la inflación para ganar poder adquisitivo. Este tipo de inversión es bastante parecida a la de inversión de valor pero ambas tienen sus diferencias.

Ambos estilos de inversión estudian el balance y la cuenta de resultados de las empresas y buscan comprar empresas cuyo precio esté por debajo de su valor.

Una de las diferencias es que la inversión de valor da preferencia al balance y la obtención de rentas da preferencia a la cuenta de resultados. Es decir, la inversión de valor se fija más en el valor presente de la empresa y la obtención de rentas se centra más en la capacidad de esa empresa para aumentar su beneficio por acción (BPA) y su dividendo en el futuro. Esto no quiere decir que la obtención de rentas no tenga en consideración el valor presente de la empresa ni que la inversión de valor ignore la capacidad de la empresa de incrementar sus beneficios y dividendos en el futuro.

Otra de las diferencias, derivada de la anterior, es que la inversión de valor tiene como objetivo principal la revalorización del capital, mientras que la obtención de rentas tiene como objetivo principal el aumento de dicha renta con la mayor solidez y estabilidad posible. Por descontado que la inversión de valor cree preferible que las rentas aumenten a que no lo hagan y que la obtención de rentas desea que su capital se revalorice, pero lo que en uno de los estilos es el objetivo principal en el otro es el objetivo secundario, y viceversa.

La inversión de valor puede invertir en empresas que no repartan dividendo. La obtención de rentas, por razones obvias, siempre busca empresas que repartan dividendo. El aumento de los beneficios y dividendos de una empresa por un lado y el aumento de la cotización de sus acciones por el otro van de la mano en el muy largo plazo, pero no siempre lo hacen en el corto y medio plazo. Si una empresa aumenta sus beneficios y dividendos año tras año la cotización lo acabará reflejando antes o despues, aunque a veces tarde años en hacerlo.

En la obtención de rentas no hay que mirar sólo al pasado de la empresa, sino que tambien hay que valorar la capacidad que tiene dicha empresa para continuar aumentando sus beneficios y dividendos en el futuro. Una empresa con una rentabilidad por dividendo muy alta en el presente pero con unas perspectivas poco claras sobre su futuro no es apta para este tipo de inversión.

Inversión de crecimiento

Consiste en invertir en las llamadas “empresas de crecimiento”. Se llaman así porque sus beneficios crecen, o se espera que crezcan, a una tasa muy superior a la del conjunto del mercado. Un ejemplo típico serían las empresas de restauración (McDonalds en Estados Unidos, Telepizza en España, etc.) en sus primeras fases de expansión. Supongamos 2 empresas, A y B. Ambas tienen un beneficio por acción de 1$. La empresa A es una empresa sólida de un sector maduro. Su riesgo es muy bajo y sus beneficios crecen a una media del 10% anual. La empresa B es una empresa de crecimiento, de alto riesgo y cuyos beneficios crecen a una media del 25% anual. El primer año la empresa A cotiza con un PER de 15 y la empresa B cotiza con un PER de 25, ya que se espera que sus beneficios crezcan a un ritmo superior en el futuro. En los siguientes 10 años ambas mantienen sus crecimientos del 10% y el 25% y en el mercado siguen cotizando con la mismas tasas de PER (15 y 25). Al cabo de esos 10 años la empresa A tendrá un beneficio por acción de 2,59 $ (1 * 1,10^10) y la empresa B tendrá un beneficio por acción de 9,31 $ (1 * 1,25^10).

Empresa BPA año 1 Cotización año 1 PER año 1 y 10 BPA año 10 Cotización año 10
A 1$ 15$ 15 (15/1) 2,59$ 38,85$ (15 x 2,59)
B 1$ 25$ 25 (25/1) 9,31$ 232,75$ (25 x 9,31)


El primer año, y atendiendo únicamente al PER, la empresa de crecimiento B aparentemente estaba mucho más cara que la acción A. Pero al cabo de 10 años, y debido a la impresionante marcha de sus beneficios, lo que parecía caro en un principio resultó ser “un chollo”. La acción A ha tenido un buen comportamiento, pero la B la ha superado por un amplísimo margen. Incluso aunque al cabo de 10 años la empresa B estuviese llegando a su madurez y a partir de ese momento se descontase un crecimiento similar a la empresa A, y por tanto se pagase por ella el mismo PER, 15 en este caso, su cotización sería 139,65$ (15 x 9,31).

La dificultad de este estilo de inversión está en las probabilidades de que la empresa mantenga su ritmo de crecimiento de beneficios. La empresa A (piénsese en un banco comercial, una eléctrica, una concesionaria de autopistas, etc.) tiene muchas probabilidades de responder a las expectativas. Podría crecer al 10%, al 12% o al 6% pero las posibilidades de ganar dinero son muy altas, aunque a priori sea imposible determinar si la próxima década va a ser muy buena (12% de crecimiento) o simplemente aceptable (6%). Sin embargo las probabilidades de que una empresa de crecimiento cumpla con lo previsto son mucho más bajas. Mientras algunas lo consiguen (e incluso superan lo previsto) otras se encuentran con que al cabo de unos años no sólo no han crecido al ritmo previsto sino que su beneficio por acción ha bajado, por ejemplo de 1$ a 0,50$. En ese caso lo más probable es que el mercado deje de considerarlas empresas de crecimiento y pasen a ser empresas en dificultades, por lo que si en el mercado sus acciones se pagaran a un PER de 8, por ejemplo, su cotización sería de 4$ (8 x 0,50). En este caso el descalabro es enorme, al pasar de 25$ a 4$. En casos extremos, aunque ni mucho menos imposibles, la empresa puede quebrar y desaparecer.

Por tanto es imprescindible tener un gran conocimiento de las empresas y los sectores en los que se invierte. Igualmente hay que realizar un seguimiento mucho más cercano y exhaustivo de lo habitual de los resultados que vayan publicando las empresas trimestre a trimestre, con la idea de salirse lo antes posible cuando la empresa empiece a dejar de cumplir con lo que se esperaba de ella. En cualquier caso, y por muy bueno que sea el inversor, hay que estar preparado para vender algunos de los valores que se tengan en cartera aceptando perder una parte de la inversión inicial. Esto no es fácil de aceptar psicológicamente, pero es prácticamente imposible acertar el 100% de las ocasiones.

En caso de tener éxito con este estilo de inversión la revalorización del capital será muy superior a la estrategia de comprar y mantener valores sólidos, por ejemplo. Aquí el dividendo tiene muy poca o ninguna importancia, ya que habitualmente estas empresas no reparten dividendo, debido a que invierten todos sus beneficios en el futuro crecimiento de la empresa. Por eso este estilo de inversión no es válido para aquél que desee obtener una renta de forma regular.

Uno de los máximos exponentes de esta estrategia es Peter Lynch.

Inversión de valor

Este sistema es muy utilizado por los grandes inversores, como los fondos de capital riesgo. Tambien es utilizado por los bancos de negocios para valorar empresas en operaciones como fusiones, OPA’s, OPV’s, etc.

Básicamente trata de determinar la calidad y la cantidad de los recursos de una empresa, así como su potencial de generación de riqueza a largo plazo utilizando esos recursos. Intenta valorar el negocio de la empresa, no el precio futuro de sus acciones en el mercado de valores. Ignora los factores macroeconómicos como PIB, tipos de interés, etc. Podría decirse que trata de determinar el valor que tendría la empresa si alguien lanzara una OPA sobre ella. Cuando se controla el 100% de una empresa se tienen muchas más opciones de las que tiene un inversor minoritario, como decidir la redistribución de los activos de la empresa, fusionarla con otras, dividirla en varias empresas más pequeñas, cambiar la actividad de la empresa, etc. La prima de control sobre el precio de mercado que se paga al realizar una OPA se debe a todas estas razones.

Un pequeño inversor tambien puede utilizar este estilo de inversión. Para ello es necesario tener conocimientos del negocio de la empresa, contabilidad, legislación, etc. El objetivo es tener una cartera formada por empresas de alta calidad y bien financiadas, compradas a un precio barato desde el punto de vista fundamental. Las posiciones normalmente se mantienen durante muchos años. Suele venderse en caso de que los fundamentales de la empresa sufran un perjuicio permanente, se reciba una OPA o la empresa esté sobrevalorada, aunque la inversión de valor es mejor detectando empresas infravaloradas que sobrevaloradas. Resumiendo mucho se podría decir que la inversión de valor busca comprar empresas por bastante menos dinero del que valen y esperar a que el mercado les reconozca ese valor. Para ello hay que distinguir perfectamente entre valor y precio.

El inversor más conocido a nivel mundial de los que siguen este estilo de inversión es Warren Buffet.

Estrategias de inversión

Existen multitud de estrategias de inversión, y creo que ninguna de ellas es la ideal para todo el mundo. Cada una tiene sus ventajas y sus desventajas, sus riesgos y sus objetivos de rentabilidad. Cada inversor debe elegir la estrategia o estrategias que mejor se adapten a sus necesidades, deseos y filosofía de vida, dependiendo de múltiples factores. No hay por qué elegir una única estrategia, pueden combinarse varias de las presentadas aquí o en cualquier otro lugar.

En primer lugar hay que distinguir entre estilos de inversión y estrategias de inversión. El estilo de inversión lo podríamos asociar al tipo de coche y la estrategia de inversión al modelo concreto de coche. Cuando alguien quiere comprar un coche primero debe decidir si compra un monovolúmen, un descapotable, una berlina, etc. Esto sería el equivalente a elegir el estilo de inversión. Si decide que lo quiere es un descapotable entonces el siguiente paso es decantarse por un Mercedes SLK, un Porsche Boxster, un BMW Z4, etc. Esto sería el equivalente a la estrategia de inversión. Y, al igual que sucede con los coches, es bueno que cada inversor personalice y ajuste la estrategia elegida a sus necesidades y objetivos de la misma manera que se elige un motor concreto de SLK, por ejemplo, con determinados extras, colores, etc.

Algunos de los estilos de inversión más conocidos son:
Inversión de valor
Inversión de crecimiento
Obtención de rentas
Momentum
Comprar mercado
Empresas cíclicas
Empresas en reestructuración
Inversión sectorial

Cuando se utilizan varias estrategias es recomendable tener una cuenta de valores para cada una de forma que queden claramente separadas y se puedan seguir y analizar los resultados de cada una de ellas. En ningún caso debe traspasarse dinero de las estrategias que dan buen resultado a las que dan mal resultado para cubrir pérdidas.

Aspectos a tener en cuenta al diseñar o elegir una estrategia de inversión

Estrategias sencillas
Comprar un índice amplio a intervalos regulares de tiempo
Comprar una cartera representativa de un índice a intervalos regulares de tiempo

Estrategias intermedias
Comprar una cartera representativa de un índice mediante compras discrecionales
Comprar un índice amplio mediante compras discrecionales y mantener indefinidamente
Comprar un índice amplio mediante compras discrecionales y vender en algún momento
Formar una cartera de valores a largo plazo con compras a intervalos regulares de tiempo
Los perros del Dow (Dogs of the Dow)
Comprar en cracks y mantener indefinidamente
Comprar en cracks y vender a medio plazo

Estrategias elaboradas
Formar una cartera de valores a largo plazo mediante compras discrecionales
Vender puts y call sistemáticamente
Compra y venta a medio plazo
Comprar a medio plazo y vender call
Invertir en empresas pequeñas (Small Caps)
Invertir en empresas cíclicas
Invertir en sectores mediante índices
Invertir en sectores a través de carteras de valores

Estrategias en renta fija
Cómo elegir el plazo
Renta fija en divisas de países desarrollados
Renta fija de países emergentes
Bonos del Estado vs. bonos de grandes empresas
Bonos de alta rentabilidad
Invertir en bonos basura

Clase 10. ¿Cuánto cuesta invertir en bolsa?

Los corretajes son los porcentajes que cobran los intermediarios a sus clientes. Es habitual para que nos hagamos una idea cobrar 3,5 por mil hasta los 5 millones de inversión, tanto en el momento de la compra como en el de la venta independientemente del resultado de la inversión.

Existen otros gastos que se liquidan a la hora de realizar la operación y que se denominan cánones.

  • Canon de contratación.
  • Canon de gestión.
  • Canon de liquidación.

Además la sociedad en la que tenemos depositadas nuestras acciones cobran por esta custodia y depósito.

Al tratarse de un mercado de liberalizado exista mucha competencia por lo que debemos buscar el intermediario que nos ofrezca mejores precios y servicio. Todo es negociable.

Clase 9. ¿Dónde comprar las acciones?

Podemos distinguir entre intermediarios que sólo compran y venden con el dinero de los demás y se llaman "Agencias de valores" y los que además de intermediar compran para ellos mismos, que se conocen como "Sociedades de valores". Los intermediarios pueden aconsejar a sus clientes sobre comprar una acción u otra a través de los departamentos de asesoramiento al inversor en los que indican lo que debe comprar y vender.

La mayor parte de estas sociedades y agencias de valores está en manos de bancos y cajas, por lo que si nos dirigimos a estas últimas entidades podemos pedir invertir en acciones y ellos realizan la operación a cambio de una comisión.

Existen igualmente entidades independientes que, igualmente, están autorizadas para la compraventa de acciones. Todas estas entidades deben de estar registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Es muy importante huir de aquellas que no estén registradas

Clase 8. ¿Inversión directa o Gestión profesional?

Existen dos posibilidades a la hora de invertir, la primera de ellas es acudir al mercado gestionando nuestra propia inversión.

Podríamos formar una cesta con 4 o 5 valores que pueden variar en el tiempo llegando a conocer tras su seguimiento continuo sus resultados y expectativas centrándonos exclusivamente en ellos. Con estos cuatro o cinco valores y con un seguimiento de sus precios, volúmenes y la marcha de las compañías, el inversor puede comprar y vender, promediar sus operaciones y obtener ganancias.

La otra posibilidad es acudir a un gestor profesional, a través de los fondos de inversión. Existen varios tipos que pasamos a explicar.

Fondos de Renta Fija Mixta. El patrimonio se compone mayoritariamente de renta fija con un pequeño porcentaje de renta variable (compra de acciones).

Fondos de Renta Variable Mixta. Son fondos que invierten la mayor parte de su patrimonio en acciones negociadas en la bolsa y una pequeña parte en activos de renta fija.

Fondos de Renta Variable Pura. Invierten la totalidad del patrimonio en acciones que están sujetas a oscilaciones en sus precios.

Fondos Indexados Garantizados. No hay riesgo de perder dinero y el índice de la ganancia depende de la marcha de las bolsas.
Nunca olvidar si nos decantamos por la segunda opción dirigirnos a un buen gestor que demuestre su total competencia.

Clase 7. ¿Cómo invertir?

Pasamos a mostrar algunos consejos a la hora de iniciarnos en el mercado bursátil.

Lo primero que debemos tener claro es saber aguantar, así el dinero en acciones no debe de necesitarse de forma apremiante. El inversor gana y pierde cuando se realiza la venta, antes estas mismas ganancias y pérdidas son sólo latentes.

Dicho esto enunciamos alguna pautas de comportamiento aconsejables:

  • Acudir a la bolsa cuando esta no sea foco de atención ni portada en los medios de comunicación.
  • Saber retirarse a tiempo aunque siga subiendo haciendo caso a una máxima bursátil muy acertada "que el último duro se lo lleve otro".
  • Moderar la ambición.
  • No colocar todo el dinero en un único valor, haciéndolo en varios valores, sectores contrarrestando de esta manera pérdidas en algunos valores con la marcha aceptable en otros.
  • El dinero que se debe colocar en bolsa debe ser totalmente sobrante.
  • Jamás hay que invertir mediante un crédito.

Algunos de estos consejos son difíciles de cumplir como la moderación de la ambición, inherente a la condición humana y como saber retirase a tiempo aunque pueden ser de gran ayuda.

Clase 6. ¿Qué impuestos tengo que pagar?

Pagaremos según el tiempo que mantengamos la inversión existiendo tres límites de tiempo en España.

El primero de ellos es cuando mantenemos una inversión un periodo inferior al año, tributando en el tipo marginal en el Impuesto de la renta.

Si las acciones se mantienen entre 12 meses y 2 años, se aplica el coeficiente de actualización al coste de la adquisición y a este resultado se aplica el mayor de los dos siguientes tipos.

  • El tipo medio correspondiente al 50 por 100 de la plusvalía.
  • El tipo medio correspondiente a al renta regular del ahorrador.

Por último si la inversión se mantiene más de 2 años, primero se aplica el coeficiente de actualización para neutralizar la inversión y posteriormente de la ganancia ya corregida, están exentas de tributar las primeras 200.000 pesetas, la cantidad que resulta tributa al tipo fijo del 20 por 100.

Es fácil observar que cuanto más tiempo mantenemos una inversión más interesante resulta fiscalmente.

Clase 5. ¿Cómo seguir la evolución de la bolsa?

Los índices son los instrumentos encargados de resumir lo ocurrido en una sesión ya sea de manera general "índices generales" o por sectores "índices sectoriales".

Los valores pesan de manera distinta en sus índices sectoriales y este peso se deja sentir también en el índice general, razón por la cual la caída de un valor importante puede provocar una caída generalizada en los índices.

A parte de los cuatro índices de las cuatro bolsas españolas existe otro índice el IBEX 35 que recoge la evolución diaria de los 35 valores más importantes del mercado, siendo vital para el peso del valor en el índice las variables como pueden ser el volumen de dinero que mueven, capital social y frecuencia de contratación.

Para terminar esta clase indicaremos que como su nombre implica los índices son indicadores de la marcha de una sesión, alzas, bajas y que en algunas bolsas como la estadounidense con multitud de sectores y con un gran tamaño existen índices atendiendo a valores industriales que se han convertido en un producto financiero en el sentido de hacer contratos de futuro y opciones (productos financieros) apostando por un valor futuro de estos índices.

Clase 4. ¿Cómo se que compro a un precio barato?

Contamos con un índice que nos indica si la bolsa y nuestra operación de compra es cara o no, es decir si estamos pagando un precio exagerado por nuestra adquisición bursátil. Es el PER que corresponde a las iniciales en Inglés de Price Earning Ratio que traducido significa relación precio-beneficio.

El PER lo que nos indica es el número de veces que el beneficio está comprendido en el precio de la acción o dicho de otra manera el número de años necesario para recuperar la inversión teniendo en cuenta los beneficios de la empresa.

Vamos a ver esto último con un fácil ejemplo, si adquirimos un negocio por 100 millones y nos va reportar 10 millones de beneficio anuales, en diez años recuperaremos nuestra inversión, es decir el PER es de 10. Si suponemos ahora que podemos obtener 20 millones al año, el PER se reducirá a 5 años, lo que lo hace más atractivo y un mejor negocio para nosotros.

El funcionamiento del PER en la bolsa es exactamente el mismo al de nuestro ejemplo sólo que debemos comparar PER entre empresas del mismo sector.

Recordamos por tanto que cuanto más baje el PER, la compra está siendo más barata y que las expectativas de beneficios son mejores, y hablamos de expectativas puesto que la bolsa se mueve por actuaciones que se esperan en el futuro inmediato como en nuestro ejemplo.

Clase 3. ¿Qué produce que baje o suba la bolsa?

Antes de explicar las claves que producen la subida o bajada de la bolsa empecemos por distinguir entre renta fija y renta variable. La renta fija es aquella que posee una rentabilidad fija y sin riesgo, por el contrario la renta variable es la que proporciona la bolsa con continuas fluctuaciones o cambios en las cotizaciones.

Por tanto unos tipos de interés altos en letras, bonos y obligaciones (renta fija) harán competencia a la renta variable produciendo que esta sea menos atractiva, cayendo los precios de las acciones.

La otra variable son los resultados de las compañías que cotizan en bolsa, los ejemplos más fáciles de entender son el de la empresa eléctrica tras un invierno muy lluvioso o las cosechas en empresas relacionadas con el medio agrícola que provocan que los beneficios aumenten y el precio suba por una expectativa futura optima de la empresa.

Sin olvidar todo aquello que pueda modificar estas variables como la inflación, el déficit, etc...

Clase 2. ¿Ganar o perder?

Ya dejamos ver que era la plusvalía, que no es más que conseguir vender nuestras acciones a un precio superior al que compramos. Si compramos a 1.000 pesetas "valor de cotización" y hemos vendido a 1.100 tenemos una plusvalía de 100 pesetas por acción que multiplicada por el número de acciones que vendamos nos dará la cantidad de beneficio obtenido.

¿Cuándo perdemos? Justo cuando se produce el hecho contrario, necesitamos liquidez y para ello convertimos nuestras acciones en dinero pero a un precio inferior al que compramos.

No obstante existe otro medio para conseguir ganar dinero en bolsa que se produce cuando la empresa de la cual somos accionistas "reparte dividendos". La empresa reparte dividendos cuando al obtener beneficios una parte del mismo lo reparte entre sus accionistas fijando una cantidad por cada acción que poseamos.

El tercer método que contamos para hacer dinero en bolsa es el siguiente; cuando una empresa realiza una ampliación de capital siendo nosotros accionistas tenemos una ventaja respecto a quienes no lo son "el derecho de suscripción preferente". Como su nombre expresa es un derecho a la hora de querer intervenir en la ampliación de capital antes que quienes no son accionistas pero a la vez este derecho lo podemos revender a otras personas por lo que obtendríamos dinero.